Historia
y leyenda

La Alquería de El Cuarto Lote, conocido también como Arrabal del Conjuro, data de 1713, al igual que el conjunto urbano de Nuevo Baztán, edificado por el visionario Juan de Goyeneche, consejero real. La Alquería, con almacenes y pozo, aparece en el primer Catastro de Ensenada. Sus gruesos muros mantenían frescas las tinajas de vino que Goyeneche empezó a elaborar en 1715. En esos mismos muros vuelven a reposar nuestros caldos.

MÁS INFORMACIÓN Y RESERVAS

Cuarto Lote

El nombre Cuarto Lote se debe a que la finca se integró en la cuarta parte de los bienes que se adjudicaron a uno de los cuatro herederos de Goyeneche. El nombre Arrabal del Conjuro es más antiguo y su procedencia es más inverosímil.

Arrabal del Conjuro.
La leyenda de Valmores

Es conocida la maldición de Valmores, por la que sus habitantes abandonaron su aldea a mediados del siglo XIII. La Señora de Valmores se enamoró perdidamente de un mozo del pueblo, quien se resistió a sus deseos. Despechada, la señora, maestra en artes ocultas, maldijo al mozo y a todo el pueblo. 

El mozo acaba muriendo a causa de una terrible enfermedad y los habitantes del pueblo huyen despavoridos. Quedan restos de la iglesia de Nuestra Señora de Valmores que atestiguan que el poblado existió.

Nuevo Baztán

La visión del potentado navarro Don Juan de Goyeneche se plasmó en la construcción del pueblo de Nuevo Baztán en al año 1713, complejo agropecuario e industrial. Sus casas se destinaron a sus agricultores, ganaderos y obreros del vidrio, telares y azulejos. 

Su avanzado urbanismo se debe a José de Churriguera, quien diseñó también el palacio, los almacenes del Arrabal del Conjuro o Cuarto Lote y la iglesia consagrada a San Francisco Javier, copatrón de Navarra y del valle del Baztán, de donde recibe la villa su nombre.

Madrid y Los gatos

Un gato aparece vigilante en las etiquetas de Cuarto Lote en recuerdo de la bruja y señora de Valmores. También el gato es símbolo de Madrid desde que un soldado de Alfonso VI, Rey de Castilla, Guzmán de la Vallina, allá por el año 1083, trepó cual felino por la muralla de Mayrit para permitir la toma de la fortificación musulmana.